
Un ex militar detenido como principal sospechoso del asesinado de Erika Antonella Álvarez
Felipe Sosa, un ex comando con pasado en misiones internacionales, fue capturado en Buenos Aires tras una intensa persecución. La justicia investiga si la joven estudiante de enfermería fue víctima de un entorno de poder, drogas y silencios en Yerba Buena.
Policiales17/01/2026
Redacción
El rompecabezas en torno al brutal asesinato de Érika Antonella Álvarez (25) comienza a completarse, pero las piezas revelan un escenario mucho más oscuro y complejo de lo previsto. Tras el hallazgo de su cuerpo el pasado 8 de enero en un descampado de Manantial Sur, la detención de Felipe Sosa (51), conocido como "El Militar", ha dado un giro radical a la causa.
Una captura de película en Pilar
Sosa no fue capturado en su domicilio, sino en Buenos Aires. Sintiéndose cercado por la investigación de la fiscala María del Carmen Reuter, el sospechoso huyó de Tucumán el pasado martes a bordo de una motocicleta de alta cilindrada, una KTM 1290 S.
Tras una serie de 30 allanamientos en el Gran San Miguel de Tucumán, una comisión de 25 efectivos tucumanos, con apoyo de fuerzas federales y bonaerenses, logró interceptarlo en la localidad de Pilar. Al momento de su aprehensión, Sosa llevaba consigo ropa y su pasaporte, lo que hace presumir a los investigadores que su plan final era abandonar el país.
El perfil del principal sospechoso
El apodo de "El Militar" no es una exageración. Sosa cuenta con una formación de élite: Carrera en el Ejército Argentino, Egresado del Colegio Militar en 1998, con paso por regimientos de paracaidistas y misiones de paz en Kuwait e Irak;
Legión Extranjera Francesa: Se formó como comando y enfermero, participando en misiones de combate y rescate en la Guayana Francesa y África; Empresario de seguridad: Tras dejar la carrera militar en 2008, fundó su propia firma en Tucumán, brindando servicios a grandes grupos citricultores y ferroviarios.
Sin embargo, su historial también registra manchas: denuncias por violencia de género de su ex pareja y un hallazgo de 36 plantas de marihuana en su domicilio en 2023.
Hipótesis: ¿Accidente, tortura o silenciamiento?
El cuerpo de Érika, hallado en una bolsa negra con una demora de entre 36 y 48 horas tras su muerte, presentaba signos de violencia extrema. La autopsia reveló una mandíbula dislocada y golpes severos en el lado derecho del cuerpo. La precisión con la que se eligió el lugar del descarte —una zona sin cámaras ni testigos— refuerza la idea de que el autor sabía perfectamente cómo operar.
La investigación ha puesto el foco en el círculo de "fiestas electrónicas y sustancias" en Yerba Buena, un ambiente descrito como "pesado" e integrado por personas de alto poder adquisitivo. Las tres hipótesis que maneja el fiscal Carlos Picón son:
- Un deceso accidental por exceso de consumo que intentó ser encubierto.
- Un asesinato para silenciar a la joven, quien podría haber conocido detalles de una red de venta de drogas en sectores de poder.
- Una posible represalia vinculada al suministro de estupefacientes.
Lo que sigue
Actualmente se tramita la extradición de Sosa desde Buenos Aires hacia Tucumán. Una vez en la provincia, deberá enfrentar la audiencia de formulación de cargos. Mientras tanto, la justicia no descarta nuevas detenciones, ya que se cree que el sospechoso pudo haber contado con colaboración de terceros para trasladar el cuerpo desde Yerba Buena hasta el sur de la capital.
La desaparición del celular de Érika sigue siendo el mayor desafío para los pesquisas, quienes intentan reconstruir sus últimas horas a través de testimonios y registros de cámaras de seguridad.
Érika Antonella Álvarez era estudiante de enfermería y, según su representación legal, se encontraba en una situación de alta vulnerabilidad debido a problemas de adicción, lo que la habría llevado a frecuentar los círculos de poder donde se movía el ahora detenido.

















