La achilata tucumana fue declarada de interés turístico y quedó regulada por ordenanza municipal

General19/01/2026RedacciónRedacción
achilata
Imagen ilustrativa-.

La achilata, uno de los sabores más identitarios del verano tucumano, ya tiene respaldo normativo propio. El Departamento Ejecutivo Municipal promulgó sin cambios la ordenanza Nº 5.507, que declara de interés turístico la promoción y comercialización de este helado tradicional. La norma fue publicada en el Boletín Oficial el pasado viernes, despejando así las versiones que anticipaban un posible veto parcial.

La ordenanza no se limita a destacar el valor cultural y turístico de la achilata, sino que avanza en la regulación de su venta en la vía pública. En ese sentido, fija criterios que involucran tanto al municipio como al Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara), que tendrá un rol central en la organización del sector.

Entre los puntos principales, se establece que los vendedores habilitados serán designados por Sivara, deberán contar con uniforme reglamentario —sin erogación para el municipio— y cumplir con la inscripción como monotributistas, requisito que apunta a formalizar la actividad. Además, la norma deja en manos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán la definición de los lugares autorizados para el expendio.

La iniciativa fue aprobada en la última sesión del Concejo Deliberante de 2025 con una amplia mayoría: nueve votos a favor y uno en contra. El proyecto, impulsado por el concejal oficialista Emiliano Vargas Aignasse, encontró su único rechazo en el radical Leandro Argañaraz, quien cuestionó el rol asignado al sindicato.

“El problema es que se sancionó una ordenanza que no da libertad a los achilateros; por el contrario, resulta coercitiva, porque para vender hay que estar afiliado a Sivara y pagar una cuota sindical”, sostuvo Argañaraz durante el debate.

Desde el oficialismo, Vargas Aignasse defendió la norma y negó que implique un control excluyente. Aseguró que el objetivo es crear una ruta turística de la achilata, con entre 10 y 20 puntos estratégicos de venta, sin afectar ni el precio del producto ni la dinámica del vendedor barrial.

“El universo de achilateros es mucho más amplio que esos puntos turísticos. Solo quienes estén en los lugares definidos deberán cumplir con el uniforme, el monotributo y los controles de Bromatología”, explicó. Y descartó cualquier intento de monopolio: “El achilatero que pasa por tu barrio va a seguir pasando; eso es algo que se quiso instalar desde un sector de la oposición”.

Con la ordenanza ya promulgada, la discusión ahora se traslada a la implementación y al impacto real que tendrá esta regulación sobre una tradición que forma parte del paisaje cotidiano y cultural de Tucumán.

Te puede interesar
Lo más visto