El impacto del mensaje fue inmediato en los mercados internacionales: el precio del petróleo registró una caída cercana al 14% apenas diez minutos después de conocerse la decisión de Washington, reflejando expectativas de una posible desescalada del conflicto en una de las regiones más sensibles para el suministro energético mundial.
Operadores interpretaron la medida como una señal de distensión en torno al estrecho de Ormuz, corredor clave por donde circula cerca de un tercio del comercio marítimo global de crudo.
La tensión había escalado tras el ultimátum por Ormuz
Horas antes del anuncio, Trump había advertido que Estados Unidos atacaría centrales eléctricas iraníes si no se garantizaba la reapertura del estrecho.
En paralelo, el Consejo de Defensa de Teherán había respondido con dureza, asegurando que la región podría quedar “bloqueada de facto” y responsabilizando a Estados Unidos por cualquier escalada militar posterior.
Mientras tanto, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron nuevos bombardeos sobre objetivos en Teherán, en el marco de la ofensiva iniciada semanas atrás junto con Washington.













