captura                                                                           Imagen extraída Contexto

David Nicolás Jerez (38), alias “Tomate”, fue condenado por su participación en un robo planificado en el que sustrajeron 15 teléfonos celulares de un local de Frávega en pleno centro tucumano. El hecho ocurrió en noviembre del año pasado y quedó acreditado que actuó junto a otras tres personas bajo una maniobra coordinada dentro del comercio.

La condena se resolvió este viernes 10 de abril durante una audiencia de juicio abreviado, en la que el acusado reconoció su responsabilidad como coautor del delito de hurto agravado, tras un acuerdo presentado por el Ministerio Público Fiscal, a través de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos I.

De acuerdo a lo convenido entre las partes, Jerez recibió una pena de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional, además de reglas de conducta que deberá cumplir durante dos años. La jueza interviniente homologó el acuerdo en todos sus términos.

El caso fue expuesto por el auxiliar de fiscal, quien detalló que el imputado formó parte de un accionar previamente organizado junto a otras tres personas, lo que permitió concretar el robo sin ejercer violencia directa.

El hecho se remonta al 27 de noviembre de 2025, cerca de las 20:19, en una sucursal de electrodomésticos ubicada en la primera cuadra de calle 9 de Julio. Según la investigación, Jerez ingresó al local acompañado por tres mujeres y, una vez dentro, desplegaron un plan coordinado.

Dos de las implicadas lograron sustraer una llave magnética codificada que se encontraba debajo de un escritorio en el salón, mientras otra distraía a un empleado del comercio para alejarlo del sector donde se exhibían los teléfonos. En ese contexto, utilizaron la llave para abrir una vitrina y acceder a los dispositivos.

Fue entonces cuando Jerez se sumó directamente a la maniobra y, entre todos, se apoderaron de 15 celulares de distintas marcas y modelos, tras lo cual escaparon del lugar con los equipos en su poder.

Durante la audiencia, el acusado admitió su participación en el hecho y aceptó la pena acordada, lo que permitió cerrar el proceso mediante el mecanismo abreviado, evitando así la realización de un juicio oral./Contexto