

El endeudamiento de las familias argentinas atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. De acuerdo con informes recientes del sistema financiero, el nivel de mora en créditos personales y obligaciones bancarias alcanzó el 11,2% en febrero, marcando así 16 meses consecutivos de incremento y ubicándose en niveles que no se registraban desde comienzos de los años 2000.
El deterioro económico que afecta a los hogares aparece como el principal factor detrás de este escenario. La caída del poder de compra, la pérdida de empleo registrado y las dificultades que enfrentan miles de pequeñas empresas generaron un fuerte impacto sobre la capacidad de pago de gran parte de la población. La situación se refleja tanto en bancos tradicionales como en plataformas de financiamiento digital.
A este panorama se suma la evolución del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), que acumuló diez meses seguidos de crecimiento y llegó a los 5,1 puntos. El indicador ubica actualmente a los hogares dentro de una categoría considerada de “fragilidad”, reflejando la creciente distancia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de muchas familias.
Desde distintos sectores de la oposición advirtieron sobre la aceleración del endeudamiento y el deterioro de la economía doméstica. “Cada vez son más las familias que deben ajustar gastos esenciales para poder afrontar cuotas, servicios y compras básicas. Hay una preocupación creciente por cómo sostener el día a día”, señaló el diputado nacional Nicolás Trotta.
Especialistas del sector financiero remarcan además que el mayor nivel de incumplimientos se concentra en créditos de consumo y préstamos de bajo monto, una señal de que muchas personas recurren al financiamiento para cubrir gastos cotidianos vinculados a alimentación, servicios y otras necesidades básicas.





















