

Un estudio elaborado por especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires reveló cómo se distribuyen el sobrepeso y el retraso en el crecimiento infantil en distintas regiones del país. La investigación, centrada en niños menores de cinco años que reciben atención en el sistema público de salud, expone con detalle la denominada “doble carga” de malnutrición en Argentina.
El informe fue publicado en la revista científica Spatial and Spatio-temporal Epidemiology y presenta un mapa interactivo que identifica las zonas con mayores niveles de obesidad infantil, aquellas con más casos de baja talla para la edad y los territorios donde ambas problemáticas conviven simultáneamente. Entre los principales hallazgos, se destaca que departamentos del sudoeste patagónico, el centro del país y las regiones del NOA y el NEA concentran los indicadores más preocupantes.
Pablo Núñez, investigador del Conicet e integrante del equipo de Bioestadística Aplicada que encabezó el trabajo, señaló que mientras en el norte y parte del centro argentino predominan los cuadros de retraso de crecimiento, la Patagonia exhibe niveles más elevados de sobrepeso y obesidad. El relevamiento también evidencia fuertes contrastes dentro de cada provincia, especialmente entre las capitales y las zonas más alejadas o periféricas.
Para desarrollar este diagnóstico nacional, los investigadores analizaron datos antropométricos -peso y talla- de aproximadamente 1,5 millones de niños menores de cinco años atendidos en más de 7.000 centros de salud pertenecientes a unas 500 jurisdicciones del país.
Mediante el uso de modelos estadísticos espaciales, los especialistas pudieron detectar patrones superpuestos vinculados a contextos de mayor vulnerabilidad social. Según remarcaron, esta información resulta clave para diseñar políticas públicas más precisas y eficientes, ya que el retraso del crecimiento infantil es considerado uno de los indicadores más sensibles de desigualdad sanitaria.
La situación argentina se enmarca además en una problemática de alcance global. Datos de la Organización Mundial de la Salud indican que en el mundo hay 149 millones de niños menores de cinco años con retraso de crecimiento, 45 millones con bajo peso para su talla y 37 millones afectados por sobrepeso u obesidad.
Los expertos sostienen que la malnutrición ya no distingue entre países pobres o ricos. En ese escenario, los alimentos ultraprocesados ocupan un lugar central: por su bajo costo y alta disponibilidad, suelen convertirse en la base alimentaria de los sectores con menores ingresos, favoreciendo problemas de obesidad y enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas.
Frente a este panorama, los investigadores subrayan la necesidad de derribar viejas creencias culturales que asocian el sobrepeso infantil con buena salud, y advierten que el acceso desigual a una alimentación de calidad continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios del país





















