Oscar Mambrini, un piloto, mecánico e inventor tucumano de 80 años, avanza en la construcción de un avión experimental de fabricación propia junto a su hijo Carlos. El proyecto, bautizado "Jabituc", comenzó a desarrollarse en 2021 y actualmente se encuentra en su etapa final.

La aeronave es construida en un amplio taller familiar donde durante décadas se fabricaron máquinas agrícolas, grúas, tractores y equipos viales. Hoy, ese mismo espacio alberga el desafío más ambicioso de Mambrini: diseñar y ensamblar un avión que pueda despegar bajo las normas establecidas para la aviación experimental.

El "Jabituc" posee cerca de nueve metros de envergadura y toma como referencia el diseño del avión australiano Jabiru. Sin embargo, durante el proceso de construcción, Oscar y su hijo realizaron distintas modificaciones estructurales y adaptaciones técnicas para adecuarlo a los materiales disponibles en el país y a las características que buscaban para la aeronave.

La pasión de Mambrini por la aviación comenzó hace varias décadas. Durante casi 30 años practicó aeromodelismo, construyendo y piloteando modelos a escala, primero planeadores y luego aeronaves con motor y radio control. Más adelante incursionó en el vuelo en ala delta, disciplina en la que participó de competencias y desarrolló experiencia en el aprovechamiento de corrientes térmicas y condiciones meteorológicas.

Con el paso del tiempo dio un paso más y comenzó a experimentar con alas delta motorizadas. Según afirma, fue uno de los primeros pilotos del país en realizar vuelos de este tipo despegando desde una pista, sin necesidad de lanzarse desde zonas elevadas.

La construcción del avión demandó años de trabajo e investigación. Los planos originales debieron ser adaptados, se fabricaron piezas de manera artesanal y se incorporaron nuevas técnicas de construcción, entre ellas el trabajo con fibra de vidrio. Además, las alas contarán con revestimiento de dacrón, mientras que el fuselaje será cubierto con tela aeronáutica.

El proyecto también avanza bajo la supervisión de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Para ello, los constructores presentaron la documentación técnica correspondiente, incluyendo planos, especificaciones, materiales y detalles del proceso de fabricación. Inspectores del organismo ya realizaron varias visitas al taller para verificar la calidad de los materiales, las soldaduras y los distintos sistemas de la aeronave.

De acuerdo con las estimaciones de Mambrini, aún restan algunos meses de trabajo antes de iniciar la fase de pruebas. Una vez finalizadas las inspecciones y obtenida la matrícula experimental, el avión podrá ser trasladado a una pista para realizar los primeros ensayos de vuelo.

La historia cobró repercusión pública luego de que una de sus hijas compartiera en redes sociales un video en el que se observa el encendido del motor de la aeronave. La publicación se viralizó rápidamente y recibió mensajes de apoyo y felicitaciones de usuarios de distintos puntos del país.

Más allá del desafío técnico, el proyecto se convirtió en una actividad que involucra a toda la familia. Hijos y nietos siguen de cerca la evolución de la aeronave y acompañan a Oscar en cada etapa del proceso.

A sus 80 años, Mambrini continúa dedicando gran parte de sus jornadas al taller con un objetivo concreto: terminar el avión y convertirse en el primer piloto en hacerlo volar. Su meta es completar la obra iniciada hace cinco años y ver despegar una aeronave construida íntegramente por él y su hijo en Tucumán./Contexto