Desde que volvió al país, el DT sale varias veces por jornada a la puerta de su casa para compartir unos minutos con quienes lo esperan. Entre autógrafos, selfies y palabras de agradecimiento, hubo un gesto que sorprendió a todos y rápidamente se volvió viral en las redes sociales.
Mientras era filmada por otras personas, una fanática se acercó hasta Scaloni y le dio un beso en la mejilla. El entrenador reaccionó con una sonrisa, aceptó el cariñoso gesto con naturalidad y continuó saludando al resto de los presentes, en una escena que fue muy comentada por los hinchas.
Pero ese no fue el único momento llamativo. Durante los últimos días, Scaloni recibió todo tipo de regalos: desde cajones de frutillas hasta una impresionante torta de varios pisos decorada con los colores de la Selección Argentina, imágenes de los jugadores y distintos detalles alusivos al ciclo más exitoso de la Albiceleste.

Además, el técnico firmó el yeso de un hincha con un brazo fracturado e incluso dejó su autógrafo sobre la ropa de un caniche, en otra de las escenas que reflejan el fervor que despierta entre los argentinos.
Consultado por el cariño que recibe a diario, Scaloni reconoció que todavía le cuesta dimensionarlo. "Es muy emocionante todo. Me sigue sorprendiendo el cariño. Lo disfruto, es una caricia al alma para nosotros, que intentamos hacer lo mejor posible y que la gente esté contenta nos llena de orgullo", expresó.
El entrenador también aseguró que entiende la actitud de los hinchas y por eso intenta devolverles el afecto cada vez que puede. "Si estuviera del otro lado, haría lo mismo. Me pongo en la piel de la gente y trato de devolverle el cariño de esta manera", afirmó.
Las muestras de apoyo llegan en un momento especial para Scaloni, quien, tras la final del Mundial, puso en duda su continuidad al frente de la Selección Argentina una vez que finalice su contrato en diciembre. Mientras reflexiona sobre su futuro, el cariño incondicional de los fanáticos en Pujato sigue siendo una de las postales más emotivas de la posfinal.














