Lo que había comenzado como un episodio de vandalismo terminó con un gesto que sorprendió y fue valorado por los dueños de un comercio tucumano.
Días atrás, tres jóvenes habían provocado destrozos en una de las plantas ubicadas en el ingreso de Salutare, durante la noche. El hecho había generado bronca y tristeza entre quienes llevan adelante el emprendimiento, que decidieron hacer público lo ocurrido.
En aquella oportunidad, desde el local habían expresado su deseo de que los responsables regresaran, pidieran disculpas y asumieran las consecuencias de sus actos.
Finalmente, eso fue lo que ocurrió.
Los chicos volvieron al comercio, dieron la cara y repararon el daño que habían ocasionado. El gesto cambió por completo el desenlace de la situación y fue destacado por los responsables de Salutare.
Desde el emprendimiento consideraron importante contar también esta segunda parte de la historia. Si bien remarcaron que lo ocurrido inicialmente había sido doloroso por el esfuerzo que implica mantener un negocio, valoraron que los jóvenes hayan decidido hacerse responsables y buscar una solución.
El mensaje que quedó fue claro: equivocarse puede suceder, pero reconocer el error, pedir disculpas y reparar el daño también es una forma de hacerse cargo.
Así, lo que comenzó con un acto de vandalismo terminó con una reparación y una decisión que permitió cerrar la historia de otra manera.














