Pero uno de los momentos más especiales ocurrió fuera del estadio. Un vecino tucumano capturó una particular postal: una pareja abrazada y bailando desde la calle mientras escuchaba el recital, justo al ritmo de “Mi vestido azul”.
La imagen de los dos jóvenes disfrutando del espectáculo a la distancia rápidamente llamó la atención y terminó convirtiéndose en una de las postales más románticas de la noche.
Mientras dentro del club miles de personas cantaban los clásicos que marcaron a toda una generación, ellos tuvieron su propio recital privado, abrazados y compartiendo las canciones desde afuera.
Una escena sencilla que reflejó el espíritu de una noche en la que la nostalgia, la música y los recuerdos de Floricienta volvieron a unir a varias generaciones de tucumanos.













