
Murió el policía tucumano que recibió un disparo de un compañero y la causa fue caratulada como homicidio
Policiales15/10/2026
Redacción
Después de permanecer siete días internado en terapia intensiva, murió Nicolás Agustín Albaca Romano, el policía de Tucumán de 23 años que había recibido un disparo en el tórax durante un episodio ocurrido mientras cumplía funciones en una garita de vigilancia. El joven permanecía internado en el Hospital Centro de Salud de San Miguel de Tucumán, donde luchaba por recuperarse de las graves heridas sufridas.
Desde su ingreso al centro médico, Albaca Romano se encontraba en estado crítico, con asistencia respiratoria mecánica y lesiones en el hemitórax izquierdo que comprometían el páncreas. Pese a las intervenciones quirúrgicas y los esfuerzos del equipo médico, su cuadro no logró revertirse y se confirmó su fallecimiento en las últimas horas.
El hecho que derivó en la muerte del efectivo ocurrió alrededor de las 0.30 del martes 6 de octubre, en una garita policial situada en la esquina de Charcas y pasaje Díaz Vélez, dentro de la jurisdicción de la Comisaría Seccional Segunda, en la zona del Predio Ferial. La investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, conducida por el fiscal Carlos Sale.
De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, en el interior de la casilla se encontraba el agente Benjamín Eduardo Díaz, integrante del Personal Transitorio Policial de la Dirección de Distritos Urbanos N.º 1, ubicado cerca de la puerta. En el exterior estaban Albaca Romano y los uniformados Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán. Por motivos que todavía son materia de investigación, se accionó la pistola reglamentaria calibre 9 milímetros, marca FN Browning, que pertenecía a Benjamín Díaz. El proyectil impactó en el lado izquierdo del tórax de la víctima y quedó alojado en su cuerpo.
Tras el alerta de vecinos, un móvil del Distrito Urbano, a cargo del subcomisario Cristian del Carril, trasladó de urgencia al policía herido hasta el Hospital Centro de Salud. En un primer momento, el efectivo acusado sostuvo que el disparo había sido accidental y que se produjo mientras manipulaba su arma reglamentaria.
Durante la audiencia de formalización de la investigación, realizada el miércoles 7 de octubre, el auxiliar de fiscal Alejandro Andole le atribuyó inicialmente el delito de lesiones graves. En esa misma jornada, la Justicia ordenó la prisión preventiva de Benjamín Eduardo Díaz hasta el 1 de diciembre, al considerar que existían riesgos procesales vinculados con un posible peligro de fuga y el entorpecimiento de la investigación. Tras confirmarse la muerte de Albaca Romano, el Ministerio Público Fiscal readecuó la imputación y la orientó hacia la figura de homicidio.
La defensa del acusado, integrada por los abogados José María Molina y Fabrizio Caruso, había sostenido que el episodio debía analizarse como una tragedia involuntaria o una posible negligencia. En ese contexto, los letrados afirmaron que su defendido esperaba la recuperación de su compañero para que pudiera declarar sobre lo sucedido: "Lo único que pide es la pronta recuperación de su compañero".
Además, los representantes legales señalaron que los policías Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán declararon que no hubo discusiones ni agresiones previas entre los efectivos. También remarcaron que el imputado permaneció en el lugar después del disparo, entregó voluntariamente su teléfono celular y se sometió al dermotest y al dosaje de alcohol. Por último, insistieron en que, a su criterio, no existen elementos técnicos que permitan sostener que el disparo fue intencional, mientras la Fiscalía continúa con las medidas para esclarecer las circunstancias de la muerte.




















