Un albañil de 49 años gastó todos sus ahorros para encontrarse con una mujer que había conocido por Instagram. Después de varios meses de conversaciones, ella le había prometido una nueva vida en una granja y él no dudó en viajar 2000 kilómetros en colectivo durante un día y medio para conocerla.

Sin embargo, cuando llegó a Belo Horizonte, Brasil, Edimar Rocha Martins descubrió que la mujer no existía: las imágenes y los videos que había visto en internet habían sido creados con inteligencia artificial.

En las redes sociales, la supuesta mujer se presentaba como Jéssica Oliveira, también conocida como Jessica Fazendeira. Su perfil tenía más de 300.000 seguidores y mostraba videos en los que aparecía disfrutando de la vida rural. Además, invitaba a otros hombres a dejar atrás sus rutinas y mudarse al campo.
 
La promesa de una casa y una nueva vida en el campo

La supuesta dueña de una granja le había ofrecido alojamiento y estabilidad económica. Incluso se había comprometido a cubrir los gastos del viaje. “Vas a vivir conmigo acá en la granja”, le había dicho, según informó el medio británico The Sun.

La propuesta llegó en un momento difícil para Edimar, que había perdido a su madre días antes y buscaba compañía. Convencido de que finalmente podría conocer a la mujer con la que hablaba desde hacía meses, salió de su ciudad el viernes 9 de octubre y llegó a Belo Horizonte el domingo, después de pasar 36 horas en colectivo.
El albañil buscaba compañía después de la muerte de su madre. (Foto: Jam Press)
 
Cómo descubrió que la mujer no existía

Una vez en la ciudad, el hombre comenzó a buscar a la mujer con la que había mantenido contacto por internet. Para encontrarla, llevaba varias fotografías de la supuesta Jessica y se acercó a distintas personas para preguntarles si la conocían.

Sin embargo, nadie pudo reconocerla. Ante la falta de respuestas, Edimar empezó a comprender que había sido engañado y que la mujer de las imágenes no era real.

“Ya había caminado por todos lados con varias fotos, mostrándolas y preguntando si alguien conocía a esa persona. Todos me decían que no, así que me sentí engañado”
, contó.

Cómo hizo para volver a casa

El engaño no solo frustró sus expectativas amorosas. Edimar había gastado todos sus ahorros en el viaje y se quedó sin dinero suficiente para regresar por sus propios medios.

Ante esa situación, recurrió al servicio municipal de asistencia a migrantes de Belo Horizonte. Allí recibió comida, acceso a una ducha y orientación para evitar nuevas estafas en internet.

Además, las autoridades gestionaron un pasaje de colectivo para que pudiera abandonar la ciudad el martes 13 de octubre.

En lugar de regresar a Imperatriz, el albañil decidió viajar a Tocantins, el estado brasileño donde nació. A pesar de la decepción, no descartó volver a visitar Belo Horizonte en el futuro. /TN