
condenaron a cuatro años y medio de prisión al exnovio de Karla Robles por instigar su suicidio
Redacción
La Justicia de Tucumán condenó a Diego Zerda a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo por los delitos de instigación al suicidio en perjuicio de su expareja, Karla Robles, y amenazas simples contra el hermano de la víctima.
El fallo fue dictado por la jueza Fanny Siriani, quien respaldó la acusación de la Unidad Especializada de Homicidios I, encabezada por el fiscal Pedro Gallo junto a las investigadoras Carolina Brito Ledesma y Paula Ponce. La fiscalía había solicitado seis años de cárcel, pero el tribunal fijó la pena en cuatro años y medio tras contemplar el consumo problemático de sustancias del acusado como atenuante. Asimismo, se dispuso una prórroga de cuatro meses de prisión preventiva en el penal de Benjamín Paz hasta que la sentencia quede firme para evitar riesgos de fuga.
Acoso sistemático y manipulación
De acuerdo con la resolución judicial, quedó acreditado el dolo directo y el nexo causal entre la conducta de Zerda y la muerte de la joven. La jueza determinó que el condenado se aprovechó del estado de extrema vulnerabilidad de Robles para manipularla a través de hostigamiento constante, violencia psicológica y advertencias vinculadas a supuestas brujerías, logrando distanciarla de su red de contención.
La investigación reveló que desde 2022 el imputado ejercía violencia física y psicológica sobre Karla —con quien mantuvo una relación de cinco años—, instándola de forma reiterada a quitarse la vida mediante mensajes intimidatorios y amenazas hacia su entorno si no retomaba el vínculo.
El hecho y los intentos por borrar evidencia
La madrugada del 24 de octubre de 2025, alrededor de las 3:20, Robles inició una transmisión en vivo por TikTok donde relató los episodios de violencia sufridos, afirmó que actuaba para proteger a sus seres queridos y se despidió. Minutos después, se quitó la vida en su vivienda.
Pese a tener acceso al enlace de la transmisión, Zerda no dio aviso ni pidió auxilio. Las pericias informáticas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) demostraron que, en simultáneo al hallazgo del cuerpo, el imputado borraba mensajes y posteriormente formateó su teléfono celular para eliminar rastros. Sin embargo, las capturas aportadas por las amigas de la víctima permitieron recuperar el intercambio digital.
A las 4:17 de esa misma madrugada, menos de una hora después del fallecimiento, Zerda envió un mensaje de voz intimidatorio a Lucas Robles, hermano de la joven, desligándose del hecho y profiriendo amenazas de muerte explícitas contra el grupo familiar si intentaban intervenir en su contra, conducta que el tribunal consideró probada para configurar el delito de amenazas.




















