La travesía comenzó a tomar forma en mayo, cuando los tres amigos compartían una jornada en el taller mientras seguían la clasificación de Colapinto. En ese momento, también vieron en las redes sociales la historia de unos jóvenes que habían preparado un vehículo para viajar hasta Ushuaia. Aquella iniciativa despertó las ganas de realizar algo parecido, aunque ellos eligieron otro destino: Interlagos, para presenciar el Gran Premio de Brasil.
“Un sábado, a principios de mayo, me dice: ‘Mirá estos locos, tenemos que hacer una de esas’. Y bueno, vamos a hacerla en noviembre y a Interlagos”, recordó uno de los protagonistas durante una entrevista con Telenoche.Ver calendarios
La idea rápidamente pasó de ser una ocurrencia a convertirse en un proyecto. El lunes siguiente volvieron a encontrarse y terminaron de definir el viaje. “Le dije: ‘Vamos, no arrugues’. Les tuvimos que pedir permiso a nuestras mujeres”, contó entre risas.
Los tres son propietarios del vehículo que recuperaron y acondicionaron para afrontar el largo recorrido desde Esperanza, Santa Fe, hasta San Pablo, Brasil. El Renault 6, modelo 1977, recibió un nombre propio que terminó convirtiéndose en parte de la aventura: la “Renoleta”.
El desafío también implicó un importante esfuerzo económico. Los amigos reconocieron que tuvieron que recurrir al endeudamiento para poder concretar el sueño. “Los tres nos endeudamos para venir”, confesaron.
El encuentro soñado con Franco Colapinto
Mientras avanzaban con los preparativos del viaje, los santafesinos también trabajaron para conseguir un encuentro con el piloto de Alpine. Durante ocho días mantuvieron contacto con María Catarineu, manager de Colapinto, para coordinar la posibilidad de conocerlo.Finalmente, el sábado recibieron un mensaje del propio Franco y pudieron ponerse de acuerdo sobre el lugar y las condiciones para concretar la reunión.
Los amigos habían compartido en sus redes sociales el proceso de restauración del automóvil, desde que lo consiguieron hasta que quedó listo para salir a la ruta. La historia llegó al piloto, que también les había enviado un mensaje antes del esperado encuentro.
“Son los número uno. ¿Cómo va la Alpineta? ¿Cómo viene eso? Son unos animales, están locos. ¿Me van a dejar manejar la Renoleta una vueltita? Me vuelvo loco. Si no, llévenme ustedes o voy en el techo”, les había expresado Colapinto en un video.
La promesa finalmente se hizo realidad. Franco se subió a la Renoleta y la condujo por las calles de Brasil, protagonizando una escena que rápidamente se convirtió en uno de los momentos más especiales del viaje para Hernán, Claudio y Pablo.
Durante el encuentro también hubo tiempo para conversar. La representante del piloto les consultó si contaban con entradas para la carrera y el propio Franco tomó la iniciativa de invitarlos: “Vengan a la carrera”.
Además, Colapinto les contó que, cuando conoció la historia de los tres amigos y su particular travesía hasta Brasil, tuvo ganas de encontrarse con ellos.
Los santafesinos aprovecharon la ocasión para entregarle distintos regalos y compartir algunos momentos junto al corredor argentino. Incluso, le explicaron cómo pasar los cambios y le dieron indicaciones para conducir el Renault 6. Entre risas, también le pidieron que acelerara con fuerza, imitando las exigencias a las que está acostumbrado en la Fórmula 1. /Info del Estero












