
El Santo vuelve al ruedo en La Ciudadela tras más de cuatro meses sin acción oficial, con expectativas renovadas en lo futbolístico y en la conducción institucional.


Mariela Alderete
El objetivo: ver pasar y escuchar el rugir de motores de las mejores máquinas del mundo en la competencia más esperada del año: el Dakar.
Por la zona ya comenzaron a arar camino, quemar aceite y dejar su huella las primeras motos, aunque el corazón de los tucumanos ya no late, regula como una válvula a punto y espera el plato fuerte, los autos y camiones.
Mate, gaseosas, algún vino y mucha pasión por los fierros acompaña al público que alienta a cada uno de los corredores. Y estos, con una rebaja de cambios, juego de luces, bocinazos y acelerador a fondo, devuelven el gesto al mejor estilo Dakar.















