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En las últimas horas, se viralizó en redes sociales el mensaje de presentación de un estudiante en un foro universitario. “Buenas a todos. Me llamo Ciro y tengo 25 años. Vivo en La Plata…”, escribió sin dar más detalles. Sin embargo, rápidamente se supo de quién se trataba: Ciro Pertossi, uno de los condenados a prisión perpetua por el crimen de Fernando Báez Sosa.

El joven no es el único. Según confirmaron fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense, son cinco los rugbiers condenados que actualmente cursan carreras universitarias desde la cárcel, aprovechando la modalidad a distancia.

Ciro Pertossi se inscribió en la carrera de Análisis y Gestión de Datos en la Universidad Nacional de San Luis. En paralelo, Máximo Thomsen y Enzo Comelli —también condenados a prisión perpetua—, junto a Blas Cinalli y Lucas Pertossi —sentenciados a 15 años—, eligieron estudiar Derecho en la Universidad Nacional de La Plata.

Todos cursan de manera virtual y rinden exámenes a través de plataformas online como Zoom, debido a su situación de detención en la Unidad 61 de Melchor Romero.

El caso volvió a generar repercusión no solo por la viralización del mensaje, sino también por el debate que reabre sobre la vida de los condenados tras el fallo judicial y las posibilidades de acceso a la educación en contexto de encierro.

El crimen de Fernando Báez Sosa ocurrió el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell y conmocionó a todo el país. En febrero de 2023, la Justicia condenó a cinco de los acusados a prisión perpetua y a otros tres a penas de 15 años, al considerarlos responsables del homicidio agravado.

En una reciente entrevista, Lucas Pertossi —quien estudia Abogacía— habló sobre su presente y recordó aquella noche. “Actuamos como si nada hubiera pasado”, aseguró al referirse al momento posterior al ataque.

También expresó arrepentimiento, aunque centrado en su falta de intervención: “Me arrepiento de no haber hecho nada para evitar lo que pasó”. A su vez, volvió a sostener que no hubo un plan previo y definió el hecho como “una tragedia que se fue de las manos”.

En paralelo, la defensa de algunos de los condenados continúa avanzando en instancias judiciales superiores. En el caso de Pertossi, se presentó un pedido ante la Corte Suprema para anular la sentencia, argumentando que hubo una defensa común que no contempló las diferencias individuales entre los acusados.

Mientras tanto, la decisión de cinco de ellos de iniciar estudios universitarios desde prisión vuelve a poner el foco en el acceso a la educación en contextos de encierro y su rol en los procesos de reinserción social.

Fuente:  Contexto