

La identidad de Marcos Ramos quedó plenamente reconstruida a casi cinco décadas de los hechos ocurridos durante la última dictadura militar. La Oficina de Derechos Humanos de Tucumán, dependiente de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, informó que nuevos estudios genéticos permitieron confirmar su vínculo biológico con Pastor Dante Campos, militante desaparecido durante el terrorismo de Estado.
La notificación fue realizada por el equipo coordinado por el fiscal Pablo Camuña, luego de que el Banco Nacional de Datos Genéticos estableciera una coincidencia del 99,99% entre las muestras analizadas y el ADN aportado por Ilda del Valle Campos, hermana del desaparecido. El resultado permitió identificar la rama paterna de Ramos y completar el proceso de restitución de su identidad.
Marcos Ramos ya había recuperado parte de su historia familiar en 2018, cuando una pericia genética confirmó que era hijo de Rosario del Carmen Ramos, también desaparecida en Tucumán durante la represión ilegal. Con esta nueva confirmación, se logró acreditar que sus padres biológicos fueron Rosario del Carmen Ramos y Pastor Dante Campos, posibilitando además el reencuentro con familiares de la línea paterna tras casi medio siglo.
La resolución llega pocos días antes del inicio del juicio oral previsto para el 17 de junio, donde se analizarán los delitos vinculados a la apropiación, ocultamiento y sustitución de identidad que sufrieron Marcos Ramos y su hermano Elías Ismael Suleiman.
Según la investigación judicial, cuando Marcos nació, su padre ya permanecía en la clandestinidad y habría sido secuestrado poco después, permaneciendo desaparecido hasta la actualidad. Su madre, en tanto, fue detenida ilegalmente en varias oportunidades y fue vista por última vez entre fines de 1976.
Ese mismo año, Marcos, que entonces era un bebé, fue secuestrado junto a su medio hermano Elías Ismael Suleiman, de ocho años. Ambos se encontraban bajo el cuidado de una familia cuando fueron retirados por la fuerza y trasladados a una vivienda de Tafí Viejo donde permanecían otros menores. Allí fueron separados y no volvieron a encontrarse hasta 2018.
La causa sostiene que Marcos fue posteriormente apropiado por Víctor Lucio Sánchez, conocido como “Pecho i' Tabla”, quien integraba el sistema de inteligencia del Ejército en Tucumán como Personal Civil de Inteligencia del Destacamento 142. Los investigadores consideran que su incorporación y accionar contaron con el respaldo ideológico y funcional de Carlos Alberto Vega, entonces capitán y responsable de Actividades Especiales de Inteligencia en la provincia.
El expediente fue elevado a juicio en abril de 2025. Tras el fallecimiento de otros acusados durante la instrucción, Vega será el único imputado que enfrentará el debate oral. La acusación lo señala como partícipe necesario en la sustracción y sustitución de identidad de Marcos Ramos y en la desaparición de la identidad civil de su hermano Suleiman.
De acuerdo con la hipótesis fiscal, en el caso de Ramos las maniobras incluyeron la alteración de su identidad mediante documentación falsificada, mientras que respecto de Suleiman provocaron la incertidumbre sobre su verdadero estado civil y origen familiar.






















