
Tucumán: 12 años de prisión para un exmilitar por la apropiación de dos hermanos durante la dictadura
Policiales20/08/2026
Redacción
El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó este miércoles a 12 años de prisión al ex capitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega por su responsabilidad en la sustracción, retención y ocultamiento de dos hermanos durante la última dictadura cívico-militar. Uno de ellos es Marcos Eduardo Ramos, el nieto recuperado número 128.
El fallo consideró probado que Vega fue partícipe necesario de los delitos cometidos contra Marcos y Elías Ismael Suleimán, además de las maniobras destinadas a alterar y hacer incierta la identidad de ambos. Los hechos fueron encuadrados como delitos de lesa humanidad y considerados en concurso real.
La sentencia fue dictada por las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano y el juez Federico Bothamley. Durante el juicio, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Pablo Camuña, la auxiliar fiscal Valentina García Salemi y el fiscal coadyuvante Patricio Rovira, quienes habían solicitado una condena de 17 años de prisión de cumplimiento efectivo.
Sin embargo, el tribunal resolvió que Vega cumpla la pena bajo monitoreo mediante dispositivo electrónico, en lugar de disponer su alojamiento en una unidad penitenciaria.
Además de la condena, los magistrados hicieron lugar al pedido de la fiscalía para establecer medidas de reparación integral para las víctimas. En ese marco, solicitaron al Ministerio de Justicia de la Nación que gestione la aplicación de las medidas contempladas por las leyes reparatorias y garantizaron la continuidad de los tratamientos psicológicos de los hermanos.
Los fundamentos completos del fallo serán dados a conocer el próximo 26 de agosto a las 14.
En su resolución, el tribunal destacó que la identificación de personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del Estado argentino. También recomendó mantener y fortalecer las políticas públicas vinculadas con el derecho a la identidad, la búsqueda de personas apropiadas, el Banco Nacional de Datos Genéticos, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y los archivos destinados a investigar los crímenes de la dictadura.
El secuestro de los hermanos
La investigación determinó que en diciembre de 1976 Marcos Eduardo Ramos, que tenía apenas cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleimán, de ocho años, fueron secuestrados por integrantes de las fuerzas militares en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.
Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada por tercera vez a fines de noviembre o principios de diciembre de ese año. Desde entonces permanece desaparecida.
Luego del operativo, los dos niños fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo donde había otros menores secuestrados. Allí fueron separados y durante décadas no volvieron a tener contacto.
Elías fue llevado posteriormente a una vivienda de la capital tucumana, donde sufrió amenazas, malos tratos y distintas maniobras destinadas a ocultar su verdadera identidad. A los ocho años logró escapar y regresar con integrantes de su familia. En 1999 se presentó ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y aportó información sobre el secuestro de su madre y de su hermano.
Marcos, en cambio, permaneció separado de su familia y fue inscripto con una identidad falsa. Según la investigación, fue entregado al agente civil de inteligencia Víctor Lucio Sánchez, conocido como “Pecho i Tabla”, quien estaba vinculado al Destacamento de Inteligencia N° 142.
La acusación sostuvo que Sánchez contó con el respaldo de Vega, quien tenía funciones vinculadas a tareas de inteligencia y contrainteligencia y al funcionamiento del centro clandestino de detención Arsenal Miguel de Azcuénaga.
El niño fue registrado falsamente como Marcelo Ariel Sánchez y anotado como hijo biológico de Víctor Lucio Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con una fecha de nacimiento adulterada: 17 de marzo de 1977.
Durante el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años. Los restos de Hugo Castro fueron identificados años después en el Pozo de Vargas, mientras que su hijo recuperó la libertad meses más tarde.
El rol de Vega según la fiscalía
Durante el alegato de clausura, el fiscal Pablo Camuña destacó el reencuentro entre los hermanos después de más de cuatro décadas y vinculó ese hecho con la recuperación de la identidad de Marcos y el posterior juzgamiento de uno de los responsables.
El fiscal también hizo referencia al testimonio de Elías, quien recordó que siendo niño llevó a su hermano bebé en brazos durante el traslado posterior al secuestro. Para Camuña, los integrantes del aparato represivo decidieron el destino de los hermanos como parte de una lógica de apropiación y despojo.
Por su parte, la auxiliar fiscal Valentina García Salemi sostuvo que existían elementos para considerar que Marcos pudo haber pasado por el Arsenal Miguel de Azcuénaga y que su apropiación no habría podido concretarse sin el conocimiento de integrantes de la estructura superior, entre ellos Vega.
La fiscalía había solicitado que el exmilitar fuera condenado como partícipe necesario, además de reclamar una serie de medidas de reparación y no repetición, la inhabilitación absoluta, las costas del proceso y su baja deshonrosa del Ejército Argentino.
Marcos recuperó su identidad después de casi medio siglo
La condena se produjo pocos meses después de que Marcos Eduardo Ramos completara el proceso de recuperación de su identidad biológica.
En junio de 2026, la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad le comunicó el resultado de los estudios realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Los análisis confirmaron un vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos. Una muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante, presentó una compatibilidad del 99,99% con el parentesco biológico de Ramos.
El hallazgo permitió reconstruir su rama familiar paterna. Marcos ya había recuperado su identidad materna en agosto de 2018, cuando los estudios genéticos confirmaron su vínculo con Rosario del Carmen Ramos.
De esta manera, casi 50 años después de su secuestro, pudo completar la reconstrucción de su identidad y reencontrarse con integrantes de su familia biológica.









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