La víspera de navidad de 2007 había sido susceptible pero también tediosa. Era una imagen asociada a los recuerdos del señor Carrizo que ahora solo podía rever: unas horas agotadas por el discontinuo conformismo y por el paulatino asombro.
"La meretriz se peinaba desparramada sobre el marco de la ventana con esmero, como si fuera consciente de la psique que irradiaba el rostro extravagante".