
Mis pasiones diseñan mi vida
Mariela Alderete
¿Qué es lo que te apasiona?, ¿qué te entusiasma?, ¿tenés en claro cuáles son tus pasiones? La pasión es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón como el amor, el odio, los celos o la ira intensos. La pasión nos moviliza y no nos permite tener una actitud pasiva frente a aquello que no nos deja dormir. Eso es lo que sucede cuando tenemos un sueño o un proyecto por el que nos sentimos apasionados: nada de lo que hagamos va a dejar de estar relacionado con eso que deseamos alcanzar. Por eso, ¡tenés que seguir las pasiones de tu corazón!
Cuando sentimos que estamos detenidos, en una meseta, deberíamos hacernos dos preguntas: “¿quién soy?” y “¿qué amo?”, porque la grandeza que alcances en tus proyectos va a ser directamente proporcional a la pasión que le pongas a tu trabajo.
William Barclay, un conocido teólogo, citaba que hay dos días extraordinarios en la vida de un hombre: el día en que nacemos y el día que descubrimos para qué. El “para qué” es la pasión. La gente que no sigue sus pasiones tiene una vida muchas veces mediocre, una vida a medias; por eso, tenemos que procurar trabajar en aquello que nos apasiona, ya que en nuestro interior está todo el potencial y la capacidad necesarios para alcanzar aquello que deseamos.
¿Puede un inconveniente quitarnos la pasión?
Cuando los límites y los obstáculos parecieran ser inamovibles, cuando todo parece estar en tu contra y ya no sabés qué más hacer podés tener dos actitudes:
• Te enojás y te llenás de bronca, te deprimís y abandonás todo en la mitad del camino renunciando a tus proyectos ó,
• Recuperás la pasión por tu meta, aceptás el desafío y no te detenés hasta haberlo alcanzado.
Si permitimos que el dolor, el enojo y la bronca nos frustre y se arraigue en nuestra vida, seguramente bloqueará toda la capacidad que tenemos para revertir esa circunstancia. El tiempo seguirá avanzando, el problema permanecerá firme en el mismo lugar y finalmente lo aceptarás resignándote a vivir con él sin resolverlo. Y así es como una vez más la frustración te gana la pulseada.
Todo resultado adverso puede ser refutado y transformado a tu favor. Podés ver el vaso medio vacío o medio lleno. Dependerá del lugar que te pares a mirarlo, si el del desánimo o el de la pasión por no darte por vencido y llegar a ver tu proyecto y tu meta cumplida.
Las personas felices no son aquellas que poseen más dinero o más bienes, sino las que logran alinearse con sus pasiones. Cuando sabés cuáles son tus pasiones, cuando conocés el “qué” (lo que querés lograr, tus proyectos), siempre encontrarás el “cómo”. Por eso, no te preocupes por cómo vas a hacer para alcanzar tu meta, solo comenzá por reconocer qué es lo que llena tu vida de energía, de entusiasmo, de felicidad; ¡con certeza encontrás luego la manera de abrazar tu sueño!

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]






















